El orden normal de las cosas

En 2021 fui asaltada en la Ciudad de México. Un golpe en el rostro me hizo caer y me provocó una pequeña fractura en la mano izquierda. Durante varios días, mi cara permaneció deformada por el impacto y mi mano inmóvil, dolorida. Presenté una denuncia y busqué el amparo del Estado —atención médica, acompañamiento, justicia—, pero no encontré respuesta. Estaba sola. Sentí vergüenza. Fui revictimizada y la justicia no llegó.

Ante la ausencia de reparación, lo único que pude hacer fue volver la mirada hacia mi propio cuerpo. Comencé a fotografiar mi mano: rota, inflamada, vulnerable. Mi cuerpo se convirtió en el territorio visible de la violencia recibida.

Tras la recuperación física, inicié un proceso de impresión y experimentación en mi laboratorio casero, instalado durante la pandemia. Trabajé con pequeñas imágenes y con la técnica de la solarización, imprimiendo de manera casi impulsiva. Cada impresión repetía el gesto, insistía en la herida, deformaba la imagen como la violencia había deformado mi cuerpo.

El resultado fue una serie de más de cien impresiones. Podrían ser muchas más. Esta repetición no busca cerrar el daño, sino evidenciar una búsqueda constante de justicia, memoria y reparación que el Estado nunca me otorgó.

105 solarizaciones impresas en plata sobre gelatina, cada imagen es pieza única. 100 x 80 cm

impresión plata sobre gelatina 9 x 6 cm

impresión plata sobre gelatina 9 x 6 cm

impresión plata sobre gelatina 9 x 6 cm